Para empezar, puesto que el hombre siempre ha sido un animal nómada desde sus orígenes, siempre ha necesitado de utensilios que le facilitasen la tarea de llevar sus cosas de un lugar a otro. Pero, probablemente, esto sea remontarse demasiado en el tiempo. En cambio, en los tiempos del Imperio Romano, debido a las necesidad que tenían sus gentes de moverse de un lugar a otro para ocupar nuevas parcelas de terreno, el uso de los baúles, predecesores naturales de las maletas de viaje, empezó a hacerse realmente común.
De hecho, ya en el siglo XVII algunas civilizaciones trataron, sin mucho éxito, de incorporar ruedas a estos baúles para poder transportarlos más fácilmente. Sin embargo, este invento tardaría aún bastantes años en integrarse correctamente.
Las primeras maletas
En el siglo XIX empezaron a verse las primeras bolsas y maletas de viaje, utensilios para el transporte mucho más útiles y cómodos. Sin duda, el elemento más utilizado para su fabricación era el cuero.
Las primeras maletas de viaje solían tener forma rectangular o circular y en la parte superior se situaba un asa que posibilitaba su transporte. A pesar de ello, puesto que la estructura era, por lo general, de madera, resultaban bastante pesadas. Además, el cuero se trataba con diferentes aceites con el objetivo de que soportase mejor las condiciones climatológicas del exterior y aportarle resistencia ya que, en un principio, se rompían con facilidad. Fue justo en este momento cuando las maletas Samsonite hicieron su aparición estelar en un mercado que han dominado durante más de cien años.
La llegada de las ruedas
En 1970, el estadounidense Bernard Sadow, tuvo una idea que supuso una revolución mientras arrastraba dos maletas pesadas por un aeropuerto cuando regresaba de unas vacaciones familiares en Costa Rica. Esperando en la aduana observó a un trabajador sin esfuerzo rodar una pesada máquina sobre un patín con ruedas. Dos años después, patentó la maleta con ruedas.
En 1987, Bob Plath, un piloto de Northwest Airlines fue un paso más allá: creó la primera maleta de viaje con ruedas y asa extensible. Tal fue el éxito que tuvieron que, en apenas un par de años, prácticamente todo el mundo tenía una de ellas. De hecho, es más que probable que tú también la tengas en tu hogar. Y, si no, que estés buscando comprarla. En cualquier caso, fue un punto de inflexión en la historia de las maletas de viaje.
Hoy en día las maletas de viaje son cada vez más modernas y sofisticadas. En este sentido, es posible encontrarlas fabricadas en plástico que apenas pesan, con asas telescópicas, con cierres de seguridad, con compartimentos especializados y con un sinfín de características adicionales.


