Tus maletas de viaje pueden durar más
Por fin llegan esos días libres con los que tanto soñabas para hacer un viaje con tus amigos o tus familiares. Comienzan las consultas a Internet, las reservas, e incluso redactas una guía detallada de lo que harás. Pero ¿no se te olvida algo? El equipaje es una parte importantísima de las vacaciones, y es necesario que cuides de tus maletas de viaje para que todo salga de 10. A continuación, te damos algunos consejos para que conserves adecuadamente tus maletas de viaje y solo tengas que preocuparte de llenarlas con tus pertenencias:
Mejor prevenir que curar.
Para no llevarte ninguna sorpresa al sacar de nuevo tus maletas de viaje, prepáralas, cada vez que las utilices, antes de almacenarlas. Vacía su interior y revisa si en los bolsillos o por detrás del forro se ha colado algún objeto pequeño que puedas echar de menos. Asimismo, comprueba que las ruedas y las cremalleras funcionan, y que las asas continúan aguantando bien el peso. En caso contrario, puedes emplear aguja e hilo, lubricante o acudir a un establecimiento para que las reparen. Recuerda: ¡lo barato a veces sale caro!
Deja las maletas de viaje como nuevas.
Si has vuelto de una zona de playa, aspirar el interior de la maleta evitará que encuentres arena en tus pertenencias la próxima vez que viajes. Pasar un paño húmedo por el exterior, especialmente en el caso del equipaje rígido, eliminará cualquier otro rastro de suciedad o polvo. Y si tu maleta es de cuero, recuerda aplicar un producto específico que no lo dañe.
Elimina cualquier olor.
Bien por sus contenidos, bien por el lugar de almacenamiento, en ocasiones las maletas de viaje adquieren ciertos olores. Ventilarlas abiertas al aire libre, por ejemplo en un balcón, es el método más sencillo para solucionarlo. Pero si el problema persiste, puedes rociarlas con algún producto antiolor o recurrir a remedios naturales, como una bolsita de bicarbonato de sodio o carbón vegetal. Un plus sería perfumarlas con plantas aromáticas como lavanda o hierbabuena.
Almacena con cabeza.
Los armarios están para ocuparlos, pero tus maletas de viaje no tienen por qué acaparar todo el espacio disponible. Un buen truco es introducir las maletas pequeñas dentro de las grandes, de forma que todas estén ordenadas y además sean fáciles de localizar en casa. Asegúrate de que el espacio de almacenamiento está limpio y, en caso de que guardes las maletas en un lugar abierto, cúbrelas y protégelas de la humedad con productos secantes.
El cuidado y la correcta conservación de tus maletas de viaje te permitirán disfrutar de su uso a lo largo de los años. Y no merecen menos: al fin y al cabo, son las mejores compañeras de viaje.

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